El punto de partida
La operación funcionaba, pero al límite. Cada mañana, el equipo de despacho dedicaba horas a armar las rutas en una planilla y comunicarlas vehículo por vehículo. Cualquier cambio durante el día — un pedido urgente, un cliente que reagenda — desataba una cadena de mensajes que fácilmente terminaba en confusión.
El costo no era solo tiempo: era la falta total de visibilidad. Nadie en la oficina sabía con certeza qué se había entregado y qué no hasta el final del día.
Lo que construimos
Diseñamos el sistema en tres piezas que conversan entre sí:
- Plataforma de despacho: el equipo carga los pedidos del día y el sistema propone una asignación de rutas optimizada por zona y ventana horaria. El despachador ajusta lo que necesite y publica.
- App para conductores: cada conductor recibe su ruta del día, navega con un toque, marca entregas con foto y firma, y reporta incidencias al instante.
- Portal de clientes: el cliente final sigue su pedido con un enlace, igual que un courier moderno.
El resultado
La planificación que antes tomaba toda la mañana ahora se resuelve en minutos. Y, más importante, la operación pasó de funcionar a ciegas a tener visibilidad completa de cada entrega en curso.